—Valeria —dijo, su voz baja, casi íntima en el ruidoso avión—. No estoy "bien" con eso. Estoy fascinado. Estoy completa y absolutamente... adicto a la mujer que emerge cuando rompe las reglas. La mujer que conocí era un diamante pulido, perfecto.
Se inclinó, y yo me incliné hacia él, susurrando. —Eso dices ahora, pero, ¿Que pasará cuando pasen los días y te des cuenta de que nada de lo que alguna vez imaginaste que sería tu vida a mi lado ocurre? ¿No tienes miedo Adrián?...
—El miedo es normal