La habitación estaba iluminada con unos cuantos rayos de sol que habían logrado burlar la espesura de las cortinas pesadas, pintando líneas doradas sobre la alfombra.
Mis ojos se fueron abriendo poco a poco, luchando contra el peso del sueño profundo. Al principio, mi vista se volvió borrosa, un manchón de formas y sombras indefinidas, alce la mano y agarre mis lentes de la mesita de noche, y así, el entorno iba aclarándose lentamente. Reconocí el techo alto, la lámpara de diseño, el silencio d