Un trueno estrepitoso me interrumpió.
Di un pequeño brinco en la silla, tenso. La imagen de la mano de mi madre uniendo la mía con la de Anastasia se rompió como un cristal. Mi corazón martilleaba. ¿Dónde estaba? ¿En la mansión? El olor a perfume rancio de mi madre, la mirada de...
No. Estaba en mi habitación. Miré hacia un lado, hacia el origen de aquel molesto ruido molesto. Era mi teléfono sobre el escritorio. La alarma. No era un trueno, era el tono de "Emergencia" que usaba para las cosas