El problema no desapareció de inmediato. Eso fue lo primero que Valeria notó cuando, horas después, el ambiente volvió a un murmullo más estable. No había una sensación de “resuelto”, sino algo distinto: una calma cuidadosa, como la de una habitación donde alguien sigue con fiebre pero ya no está solo.
El cruce de datos seguía ahí, marcado, visible. Ya no como una amenaza, sino como un recordatorio.
Valeria observaba desde una mesa lateral, con una taza de café entre las manos que se hab