Capítulo 151: Prueba de sangre.
El aire en el estacionamiento subterráneo parecía haberse congelado tras las palabras de Gonzalo. La lluvia seguía tronando en las rejillas de ventilación, pero para Adrián, el único sonido era el latido rítmico de su propio corazón, aceptando finalmente un destino que había pasado años intentando enterrar.
Miró a Valeria. Ella no dijo nada, pero la firmeza en su mandíbula y la forma en que entrelazó sus dedos con los de él fueron la respuesta que necesitaba. No era ambición; era supervivencia