Zoe
La luz tenue de la ciudad se filtraba a través de los enormes ventanales del penthouse de Alexander, dibujando destellos dorados sobre el suelo de madera. Cuando la puerta del ascensor privado se abrió y él me guió del brazo hacia el interior, me quedé sin aliento.
El salón principal no estaba configurado como de costumbre. El camino hacia la terraza estaba flanqueado por velas encendidas que proyectaban un brillo c