ALEXANDER
Llevar a Isabella a mi habitación había parecido una idea mucho mejor antes de tenerla allí.
La había invitado a la fiesta dos noches atrás porque disfrutaba de su compañía. Isabella era hermosa, inteligente y tenía suficiente experiencia conmigo para no confundir una invitación con una promesa. También había demostrado durante aquella noche que no se le escapaba demasiado, especialmente cuando descubrió que mis ojos terminaban regresando a Zoe aunque yo hiciera un esfuerzo consciente