CAPÍTULO 4.
¿Quién demonios te crees Voelklein?
Un vibrador.
Me envió un nuevo y pulcro vibrador. Me tiembla el cuerpo al pensar que podria estar echándome con aquella carta.
No puedo permitir que me echen necesito el trabajo y soy demasiado buena en lo que hago. Conozco el hotel de punta a punta, conozco lo que desean los huéspedes, sé lidear con ellos con respeto.
Sé limpiar cada rincón, cómo tener contentos a todos. Me gusta el servicio al cliente. M*****a sea.
Dejo el vibrador en el sofa, de