ALEX VOELKLEIN.
Me observa como si intentara descifrar si lo que acabo de decirle es una broma. Estoy a la espera de que mastique la información y la procese lentamente.
Suspiro; no quería que se enterara, no ahora, pero tengo mis límites con las personas que disfrazan su mala energía.
—Tom no tiene novias—se excusa, ahora pasándose protector solar por los brazos—. Y menos lo serias tú, seria rarísimo que anduviera con su ¿hermana? ¿hermanastra? Dios, no.
—Y no creo que seas tan cruel de ser su