Su mente no lograba asimilar aquello, Rita pagaría indudablemente haber puesto a su sangre el apellido de otro hombre, sí es que fuera positiva la prueba de ADN.
—Calma, Dianco, calma —se decía mentalmente— has enfrentado retos mucho más complejos y peligrosos que esto durante toda tu vida. No es momento para arrepentirse o flaquear ahora…
Finalmente, la comitiva de vehículos blindados se detuvo frente a las puertas de un enorme edificio, el mismo donde se encontraban ubicados los prestigiosos