Anya
Lo que había escuchado no era mi maldito problema.
No directamente, sin embargo, me dejó reflexionando en la forma en la que pensaban todos, en el hecho de que lo que sea que estaba sintiendo Kael era una distracción, tanta como para verse obligado a recordar sus metas, sus sueños y el hecho de que tendría una mujer loba destinada a él.
Me parecía curioso que tenía que escuchar a otros verbalizarlo para recordarme, una vez más, que yo no era una enviada, que estaba en Cunan para hallar a m