Kael
Besar a Anya fue como encontrar la gloria.
No había otra descripción más gráfica de mis sentimientos que esa. Me sentía un bastardo con suerte por el simple hecho de que ella lo mirase a ver, así que estaba más que complacido porque ella tomase la iniciativa. Por eso mismo aguanté pacientemente unos cuantos segundos que ella misma sostuviera su beso. Quería comprobar que yo no estaba demente, mucho menos que era producto de la imaginación.
Cuando la sentí mucho más metida en el acto fue cu