La habitación estaba en silencio, excepto por el suave roce de las ropas de Collin mientras se movía inquieta en la cama. Frente a ella, dos vestidos reposaban sobre las sábanas, pero su mente estaba lejos de la elección trivial entre colores y telas.
Los humanos tenían funerales, ceremonias envueltas en flores, lágrimas y despedidas susurradas. Pero aquello… aquello era diferente. La tradición de los lupinos seguía siendo un misterio para ella.
Suspiró y se levantó, decidida a ponerse cualquie