El agua tibia aún los envolvía, los cuerpos pegados en un encaje perfecto. El silencio solo era interrumpido por las respiraciones entrecortadas de ambos. El llanto de Collin había cesado, pero su mente seguía siendo un torbellino.
Liam apretaba su cintura, los dedos firmes sujetándola como si temiera que desapareciera. Suspiró contra su cuello, la respiración cálida recorriendo cada centímetro de su piel sensible.
Collin sintió un leve temblor recorrer su cuerpo cuando él inclinó el rostro e i