El bosque aún estaba sumido en la penumbra cuando encontraron a las hembras.
Estaban reunidas entre los árboles, los cuerpos temblorosos y los ojos abiertos de miedo. Algunas todavía sollozaban en silencio, abrazando a sus crías contra el pecho, como si temieran que la pesadilla de aquella noche terrible volviera a repetirse.
Collin miró a su alrededor, sintiendo el peso de la tragedia sobre los hombros. El olor a sangre y humo aún impregnaba el aire.
Cuando regresaron a la aldea, el sol ya se