Collin*
Estaba transformada. Sentía cada célula arder como una brasa viva, como si el fuego ancestral mismo hubiera despertado en su carne.
La madera se partía, los cuerpos chocaban, la sangre corría por las paredes cubiertas de tapices ahora manchados. Los lupinos de Maden se habían transformado sin vacilar, sus formas bestiales llenando el lugar como un enjambre asesino. Liam, libre de las cadenas y transformado
Collin miró a Colen. Su hermana estaba inmóvil. Los ojos abiertos de par en par.