Collin*
El apretón en el cuello era asfixiante. El aire escapaba como arena entre los dedos. Las uñas clavadas en las manos de Colen no surtían efecto, ella estaba fría, implacable... poseída.
Todos en la mesa observaban. Como si fuera solo otro espectáculo grotesco entre tantos.
Liam se levantó de súbito, los ojos salvajes, los caninos expuestos.
"¡Suéltala, puta!"
"Cuidado con lo que dices... con la madre de tu hijo." respondió Colen, la voz tan cortante como cuchillas de hielo.
"Tú sabes tan