Collin*
Los días pasaron como un soplo helado, cargados de silencio y de palabras no dichas. Liam seguía durmiendo en el rincón de la cabaña, siempre cerca… pero aun así, inalcanzable. Y era esa distancia silenciosa la que dolía más que cualquier ausencia.
A veces, en medio de la noche, Collin despertaba con el sonido apagado de sus murmullos. Liam se retorcía en pesadillas que parecían aprisionarlo. Ella sabía muy bien de qué intentaba huir: del pasado, de las memorias, de los toques que no er