Collin permaneció inmóvil mientras Liam la guiaba por el salón. A lo largo del camino, sentía manos desconocidas rozándola con suavidad, como si aquello fuera algún tipo de gesto ritual de aceptación. Era incómodo, invasivo.
"No tienes por qué asustarte" susurró Liam, con la voz baja junto a su oído. "Estás siendo bendecida por nuestra manada."
Ella se estremeció. Las palabras de él solo reforzaban el peso de aquella realidad. Todo parecía cada vez más ineludible, una red en la que estaba atrap