Todo se volvió oscuro cuando las manos de Liam cubrieron los ojos de Collin. Ella jadeó, sintiendo el peso de su cuerpo presionándola contra la pared fría. El calor que emanaba de Liam era sofocante, y la cercanía la hacía estremecer de rabia y de incomodidad.
"¡Te dije que no podías ver este lugar! ¿Por qué te quitaste la venda?" la voz de él era firme, cargada de autoridad.
"¡Suéltame!" gritó, forcejeando, pero fue inútil. Las manos de Liam eran como grilletes, sujetándola con una fuerza impl