93. El sueño azul.
Franco no pudo evitar acostarse esa noche pensando en el transformista. Nunca en la vida se había llegado a imaginar que un vampiro le podría resultar atractivo, pero claro que sí.
Tenía algo en el cuerpo, un movimiento sensual, una forma de decir las palabras que hacía que le temblaran las rodillas. Había estado con un par de hombres en la manada, pero nada serio, solamente algo casual, algo que solamente los hombres entenderían como la necesidad de saciar únicamente sus deseos sexuales.
Pero con el transformista sucedió algo que nunca le había pasado, y fue la idea de imaginarlo con él, a su lado en la cama. No solo la intimidad, solamente tenerlo ahí, estar con él, preguntarle sobre su vida, sobre su madre, sobre por qué la relación con su padre parecía ser tan complicada, contarle sobre su propia relación con su abuelo, que en ese momento estaba en una cárcel de la manada por haberlos traicionado.
Y entonces, cuando logró conseguir el sueño, tuvo una extraña pesadilla.
Todo estaba