94. Entre la pradera.
Cuando Franco cayó completamente transformado, volteó a mirar al vampiro. La criatura tenía las manos en la cabeza; bajo la luz del amanecer su piel se veía incluso más pálida, parecía una porcelana perfectamente pulida bajo la luz de la luna.
— no puede ser, eso Fue increíble — dijo, lanzando un puño en el aire — . Pero mira, tú eres enorme.
Se acercó hacia donde estaba el lobo y apoyó una mano en su costado.
— que suaves tu pelaje. Los Lobos normales que viven en la montaña Nevada… su pela