91. Cuervo.
Podría haber hecho muchas preguntas. ¿Qué era lo que estaba haciendo? ¿qué era lo que me había pasado? porque en efecto me había transformado en el lobo. Ya ni siquiera podía ver mi color, el color de mi pelaje, no había tiempo. Mi instinto me empujaba cada vez más y eso estaba haciendo.
Así que corrí completamente decidida hacia el Rey Cuervo para salvar a mi hijo, para salvarle la vida, y no me detuve en un solo instante, recortando la distancia que nos separaba.
Podía sentir la fortaleza que