86. Bajo el hielo del aquelarre.
El grupo entero que asesoraba al vampiro lanzó un enorme grito cuando el transformista le dijo a Franco que se preparara. Parecía que ninguno estaba de acuerdo, en aquellas circunstancias, en acceder a tal petición, pero el transformista, con una sola y fría mirada, les indicó a todos que se quedaran callados.
— Ya escucharon a las trillizas — dijo el vampiro.
Luego se dirigió nuevamente hacia las tres mujeres que estaban enterradas en el hielo.
— ¿Es conveniente para el aquelarre? — les preguntó.
Las tres mujeres tomaron un segundo en contestar. Franco, sinceramente, pensaba que era la cosa más extraña que había visto en su vida, pero de todas formas quiso que las mujeres les dieran la razón, y así sucedió. Las tres, al mismo tiempo, como ya lo habían hecho antes, levantaron la cabeza y dijeron:
— Es lo mejor para el aquelarre.
Y entonces el resto de los hombres que rodeaban el lago congelado donde las mujeres estaban enterradas no tuvo más remedio que dejar su parloteo. Franco