38. Sombras heredadas.

Estaba sucia y sudada. Me parecía que tenía la misma ropa desde hacía tantas horas que comenzaba a quedarse pegada en la piel. Entonces caminé nuevamente hacia el cuarto detrás del Alfa. Cuando entré, el hombre estaba encerrado en el cuarto de baño. Parecía que definitivamente las cosas en la manada iban a ponerse muy tensas.

Cuando el hombre salió del baño apenas tenía una pequeña toalla envuelta en la cintura. Pude ver su escultural cuerpo; era jodidamente atractivo. Y la verdad ahora ya ni s
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