38. Sombras heredadas.
Estaba sucia y sudada. Me parecía que tenía la misma ropa desde hacía tantas horas que comenzaba a quedarse pegada en la piel. Entonces caminé nuevamente hacia el cuarto detrás del Alfa. Cuando entré, el hombre estaba encerrado en el cuarto de baño. Parecía que definitivamente las cosas en la manada iban a ponerse muy tensas.
Cuando el hombre salió del baño apenas tenía una pequeña toalla envuelta en la cintura. Pude ver su escultural cuerpo; era jodidamente atractivo. Y la verdad ahora ya ni siquiera sabía qué era lo que sentía por él, porque yo pensé que él había sido el responsable de todo, pensé que él me había comprado, pensé que él era el hombre que había desgraciado mi vida, y ahora me doy cuenta de que resulta no es más que una víctima, una víctima de todo lo que esos laboratorios hicieron con nosotros.
Ahora no sabía exactamente qué era lo que debía hacer. ¿todavía había la posibilidad de la venganza en este contexto? Claro que no, no podía ser tan infeliz, yo no podía ser ta