28. El precio de la libertad
Yo no sabía ciertamente si lo que estaba haciendo era lo correcto, porque tal vez trabajar con el Alfa Bastian me serviría para completar mi venganza, me serviría para poder tener la excusa perfecta para escapar con mi hija, era tal vez la bendición que yo la había pedido al cielo.
Pero había algo en ese hombre que me generaba un extraño nudo en el estómago y, cuando el pobre Franco creyó que todo lo que yo le había dicho al Alfa era mentira, no tuve el valor para mirarlo a la cara y decirle qu