27. Una noche antes de la verdad.
— Claro que sí, la prepararé de inmediato — dijo la mujer de las alas — . Pero eso me tomará prácticamente toda la noche. Recuerda que la última dosis la usamos en aquel campesino que vio pasar el remolque de Alaska, para poder encontrar su ubicación.
— Está bien — añadió el Alfa mientras me miraba nuevamente de los pies a la cabeza.
— Entonces voy a prepararlo. Vamos a darle una bonita bienvenida a nuestros invitados. Llévenlos a la celda.
Las criaturas aladas nos tomaron con un poco de