13. La Mentira Del Alfa.
Maximiliano se apartó de mí. En el momento en el que se alejó pude sentir cómo su calor corporal se fue con él, a pesar de que seguía sentado a mi lado.
— Y así es como se daña un excelente momento — comentó con sarcasmo.
Pero yo simplemente me encogí de hombros.
— Bueno, para ti era un excelente momento, para mí no. Creo que merezco saberlo.
— ¿Pero qué? No, no mereces saberlo — lo dijo con impaciencia — . Son cosas mías, de la manada. No tienes por qué saberlo. Tu misión aquí es ser la l