Poco después, mientras la observaba descansar, pensaba en ella y Annon. Comprendía el temor de An, puesto que era el miedo con el que vivíamos diariamente nosotras, pero pedirle que renuncie a su sueño era sumamente egoísta. Tendría que preguntarle a Khal que había podido averiguar. Volví a revisar el celular y me di cuenta que nunca contesté los mensajes de él.
Tenía varias llamadas perdidas así como nuevos mensajes: "¿Pasó algo más?", "Misha, estoy preocupado, llámame", "Podrías al menos mand