Negándome a aceptar lo que estaba escuchando en esa sala tan tensa y cargada de preocupaciones, mi mente se lanzó en una vorágine de posibles soluciones a los problemas Fue entonces cuando Annon, con valentía, rompió el silencio que parecía pesar sobre todos nosotros.
-Escúchame, Nicholas- comenzó Annon con un dejo de esperanza en su voz - podríamos gestionar un crédito a una tasa muy baja, tal vez así podríamos empezar a...
Nicholas, con gesto agradecido pero resignado, interrumpió a Annon a