Las malas noticias son como una llama voraz que se extiende con rapidez, devorando cualquier rastro de esperanza que encuentre a su paso.
Tras un infructuoso intento de hablar con Misha para esclarecer la situación, decidí encaminar mis pasos hacia el hogar de mi madre en busca de respuestas. Sin embargo, al llegar, me vi enfrentado a una realidad desoladora: mi madre no mostraba ni un ápice de arrepentimiento por sus acciones, sino que, por el contrario, defendía con fervor el modo en el que h