Mientras Alan escuchaba atentamente mi relato sobre los problemas que habían surgido desde nuestra última reunión, expresó su incredulidad con un tono cargado de preocupación.
- Misha, no puedo creer lo que estás contándome- manifestó con gesto serio y comprensivo.
Yo, por mi parte, traté de mantener la calma al describir la situación.
- Esta persona está completamente desquiciada, Alan. Quiere vengarse de mí, aunque no logro comprender por qué. Ahora, ha conseguido arrebatarme lo más valioso