Vestido de etiqueta, me encontraba junto a An en un rincón de la galería. Durante las aperturas, solíamos mezclarnos entre los asistentes, escuchando sus comentarios sobre las pinturas y lo que les transmitían. Con el tiempo, aprendimos que cada persona interpretaba las acuarelas de manera única, según su conocimiento en arte o las emociones que les despertaban.
La exposición había abierto sus puertas solo dos horas antes y ya era un éxito. Las celebridades querían conocer al pintor anónimo, la