- ¿Está todo en orden Misha? - preguntó Alan preocupado después de la salida intempestiva de Khal - creo que no llegué en un buen momento. ¿Estás bien?
Suspiré mientras nos sentábamos. Con Alan nos habíamos conocido en la peor noche de mi vida. Él había presionado con su chaqueta la herida que Tim me había hecho. Aún recuerdo sus gritos pidiendo ayuda, así como su mirada ante la escena.
Había estado a mi lado durante las declaraciones, los reconocimientos y posteriormente el juicio. Gracias a