- Otro whisky por favor - pido mientras de reojo observo cómo la pequeña mujer del vestido rojo sigue intentando coquetear conmigo descaradamente. Sus pechos sobresalen por la falta de tela, así como sus torneados muslos que están expuestos ante mis ojos.
- Y a mí ¿no me invitarás un trago? - ronronea sin sutilezas mientras roza sus senos contra mi brazo.
- Escucha Ki... - digo sin paciencia, sin poder recordar el nombre que me dio al sentarme.
- Es Key - interrumpe haciendo un gran puchero con