Desperté cansado después de una noche difícil. La discusión con An me había dejado agotado, pero la tristeza que sentía era aún peor. Me parecía que, consumido por la amargura, él intentaba alejarme, hiriéndome con cosas que él conocía mejor que nadie.
El compromiso era real. Fue una idea loca de mi madre para que me asentara y tuviera hijos. Nunca pensé que me enamoraría ni que ella buscaría herederas.
Semanas después de esa conversación, me citó para informarme que había encontrado a la candi