El ascenso hacia los picos más remotos de los Pirineos franceses se realizó bajo un cielo de grafito que amenazaba con una tormenta de nieve épica. Janet conducía un antiguo todoterreno militar, moviéndose por senderos que no figuraban en ningún mapa satelital. Este era su santuario, "L’Abîme" (El Abismo), una cabaña de piedra y acero incrustada en la falda de un desfiladero, protegida por inhibidores de señal de grado militar y camuflaje térmico. Nadie, ni siquiera el Arquitecto, sabía de su e