La suite 5502 del Marina Bay Sands se había transformado en una cámara de descompresión. El zumbido de los bloqueadores de señal de Luca creaba una estática casi imperceptible, un murmullo que irritaba los nervios de Maya. En la pantalla de seguridad, la figura borrosa seguía allí, detenida frente al ascensor del piso 55. No se movía. No intentaba forzar la puerta. Simplemente... esperaba.
—Sabe que lo estamos mirando —susurró Maya, ajustándose la funda de su cuchillo bajo la bata de seda—. No e