El murmullo de las conversaciones se mezcla con el tintineo de las copas de champán y el suave arrullo de un cuarteto de cuerda en el escenario.
Arabella no pasa desapercibida. Su vestido de seda esmeralda, ceñido hasta las caderas antes de caer en un vuelo dramático hasta el suelo, se adhiere a su figura como si estuviera pintado sobre ella. El escote en V profunda revela justo el sugerente valle entre sus senos, sin mostrar nada, pero prometiendo todo. Sus labios, pintados de un rojo oscuro q