Al cabo de unos minutos, el departamento volvió a quedar en silencio, pero esta vez no era incómodo, era más bien esa calma previa a algo que sabían que iba a ser todo menos tranquilo. Samantha dio una última mirada a su reflejo antes de salir, ajustando apenas el vestido como si quisiera asegurarse de que todo estuviera exactamente en su lugar, aunque en realidad lo que estaba acomodando no era la tela… era su actitud.
Dominik ya estaba esperándola cerca de la puerta, con las llaves del auto g