Capítulo 66 —Los pecados de otros
Narrador:
La puerta se cerró detrás de Cleo, dejando un vacío denso en la oficina. Nerón no la siguió. No aún. Giró lentamente hacia Marianne, con el ceño fruncido y los ojos oscuros de una rabia que no gritaba, pero que ardía bajo control.
—¿Y a ti qué carajos te pasa? —dijo con voz grave, sin subir el tono, pero con una firmeza que estremecía —No tenías por qué humillarla así.
Marianne alzó una ceja, como si no entendiera la magnitud de lo que acababa de hacer