‘Argh, maldición. Me ha visto así otra vez.’
Josselyn cerró los ojos, su respiración aún agitada mientras esa oleada iba disminuyendo poco a poco.
—Así que ya estás consciente.
La vibración de la voz a su espalda hizo que el rostro de Josselyn se enrojeciera aún más. Quería bajarse del caballo, alejarse de ese hombre que ya había visto dos veces su lado más vergonzoso.
—¿Dónde… estamos? —preguntó Josselyn, cambiando de tema.
—Un desvío hacia el borde del pueblo —respondió Howarth con calma.
Jos