—¿Crees que me quedaré callado después de que me trates así?
Las palabras quedaron suspendidas en el aire.
El cuerpo de Josselyn se paralizó. La mirada de Howarth la atravesaba, y sus pasos, que no dejaban de avanzar, la obligaban a retroceder.
El agua ya le alcanzaba los muslos. El frío se extendió por todo su cuerpo. Tembló.
—E-estás bromeando… —su voz fue tenue, casi inaudible.
Howarth no sonrió.
—¿Parezco estar bromeando?
Dio un paso más.
Josselyn retrocedió.
Su concentración se desmoronó c