La habitación estaba a oscuras. Solo la luz de una vela titilaba suavemente en la esquina de la mesa.
Darius permanecía de pie junto a la ventana, respirando con dificultad. Ya había intentado dormir.
Falló.
Intentó distraer su mente.
Falló aún más.
Sus manos se cerraron en puños a los costados de su cuerpo.
—…Maldita sea.
Cerró los ojos.
Y fue un error.
Todo regresó.
El agua ondulante. Los sonidos demasiado claros para olvidar. Y ese rostro, Josselyn.
Darius abrió los ojos de golpe, como si qu