Capítulo 71: El umbral de la tregua
La puerta se cerró con un chasquido final que me sonó a sentencia de muerte. El silencio que dejó tras de sí fue tan violento que me dejó sordo. Me quedé allí, en el umbral del salón, con la mano extendida en el aire, como si pudiera atrapar el rastro de su perfume antes de que se desvaneciera por completo. Javi me sujetaba del brazo con firmeza, impidiéndome que cometiera la estupidez de salir corriendo tras ella, de suplicarle que se quedara, de confesarle entre sollozos que cada insulto que l