La primera vez que Valeria y Mateo volvieron a dormir en la misma cama fue una noche de noviembre, casi cuatro meses después de que Adrián apareciera.
No fue planeado. Esa tarde había caído una tormenta fuerte y la cabaña número 7 se inundó. Mateo llegó empapado a la casa principal con una muda de ropa en una bolsa. Valeria, sin decir una palabra, le abrió la puerta.
Se sentaron en la sala a tomar té caliente. Hablaron de cosas pequeñas: del nuevo techo que había que poner, de la reserva de agu