Cinco años después.
Valeria cumplió setenta y cinco sentada en el mirador del río, con Mateo a su lado y tres nietos correteando entre los flamboyanes. El Refugio era ahora un modelo nacional de educación ambiental. Hasta el presidente había venido a visitarlos. Todo parecía perfecto.
Pero esa mañana, cuando Valeria abrió el buzón, encontró un sobre sin remitente. Dentro había una sola hoja escrita a mano y una foto vieja, amarillenta.
La letra era de Alejandro.
“Si lees esto, Valeria, signific