Tres años después.
El Refugio Verde nunca había visto tanto movimiento. En el centro del círculo de árboles, justo donde el río besaba la tierra, se estaba preparando una boda.
Alejandro y Camila se casaban.
No querían una fiesta grande. Solo la familia, los niños del Refugio y los árboles como testigos. Pero la noticia corrió por todo el valle y al final llegaron más de trescientas personas.
La mañana de la boda amaneció nublada. Alma, que ahora tenía catorce años, estaba nerviosa. Era ella qu