Capítulo 52 —Ruso, inglés y español
Por primera vez en días, todo se sentía inusualmente silencioso. La ausencia de los Adler, que habían partido hacia Sudamérica, dejó una atmósfera de normalidad tensa. Dante, con las heridas cicatrizando bajo la piel y una impaciencia que le corroía la voluntad, decidió que ya era suficiente de encierro.
—Volveré en menos de una hora —le dijo a Ivanka, acercándose a ella y dándole un beso rápido, un gesto que ya era costumbre, y salió hacia el ascensor privado