Capítulo 47 —El saldo pendiente
Dante Adler estaba recostado, con el cuerpo cargado de analgésicos que apenas lograban mitigar el fuego vivo en sus costillas. Su paciencia, siempre escasa, se había agotado hacía horas; no soportaba la inmovilidad ni el olor a desinfectante, pero sobre todo, no soportaba la ausencia de la única persona que lograba sacar el ruido de su cabeza. Había despachado a sus padres, esperando el único rostro que le importaba.
Cuando finalmente escuchó el cerrojo de la puer